martes, 8 de junio de 2010

CAMINO


Me dolían los ojos, producto de forzarlos al intentar ver más allá, llegué a pensar que no había nada. Error al creer que correr implica alcanzar la meta u objetivo cuanto antes y cuanto antes nunca es el momento. Me dijeron que en ocasiones los horizontes no son más que oasis en el desierto de las ganas y las ganas, algunas, causan desespero y hastío. Entonces me di cuenta que despacio, más despacio caminaba. Me dijeron que cuando parara de correr las distancias dejarían de existir y alcanzaría mi oasis. Me pregunté si realmente buscaba llegar y no supe constestarme. Vacilé y durante un momento quise salir corriendo, como huyendo de algo. Miré atrás para comprobar que había algo de lo que escapar. Nada, no había nada que respondiera a ello.
Dejé de correr y me dispuse a caminar. Me cansaba menos y me ayudaba a reparar en detalles que el ir deprisa me impedian, disfrutando de un paseo sin saber si hay o no un oasis, un objetivo.. y llegué a la conclusión de que el verdadero placer y triunfo es el viaje en si.
Camino a tu lado. No estás solo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo repito Marta.... estás mejor aquí...
Besos, "el hada madrina"

Sin recetas de la abuela. dijo...

Has vuelto !!!!
Qué rápida !!!!
Me encanta, reina !!!!

Belén dijo...

Muy bien, guapa, dice mucho a tu favor el saber que estás ahí, en serio... Besicos