viernes, 25 de abril de 2008

LA MOMA



No podría contar las veces que, desde bien pequeña, observaba en casa de mis padres un cuadro cuyas protagonistas eran dos mujeres. Una de ellas vestida de blanco con la cara tapada se enfrentaba a su contraria, ésta última, desnuda, la miraba desafiante. Su autor, Amat Bellés, procuró cargar de simbología esta obra como suele ser habitual en sus trabajos. En realidad representa la lucha de la virtud contra el paganismo o los pecados capitales. Ambas me gustaban pero quien me llamaba particularmente la atención era esa misteriosa dama de blanco cuyo rostro se escondía tras un velo del mismo color. Sentía curiosidad por saber los motivos por los que no mostraba su faz. También recuerdo cuando la vi bailando por primera en La Pobla Tornesa. Era la Danza de la Moma.
La Moma es un personaje enmarcado en la fiesta del Corpus Christi y como antes he comentado representa a la virtud. Es una danza pantomímica cuya historia nos cuenta el asedio y a ataque de los siete pecados capitales, los Momos, capitaneados por la Soberbia. A lo largo de la Danza, la Moma es acosada, tentada y fingidamente golpeada para finalmente vencer a sus enemigos.
Bien, pese a que la Moma es un personaje femenino pues va ataviada como una novia, es interpretada por un hombre- de ahí que oculte su rostro-. Al compás de la dolçaina y el tabalet la Moma y los Momos bailan una danza, simulacro de un combate. El baile acaba con una reverencia ante la Virtud-Moma que golpea con su cetro la cabeza de cada Momo-Pecado, obligándoles a arrodillarse ante ella en señal de sumisión. Este acto representa el triunfo del bien sobre el mal.
La historia es mucho más extensa, pero éste es mi homenaje a esta mujer ( en realidad hombre) que tantas veces me acompañó en la infancia.